ASPECTOS HISTORICOS DE NUESTROS PUEBLOS DE LA COSTA ORIENTAL DEL
ESTADO FALCON.
Por: Sr. Ramón Rivero.
Cronista del Municipio Monseñor Iturriza.
Justo un año después del descubrimiento de la Costa Firme del
Nuevo Mundo en 1498 por el Almirante Cristóbal Colón, llega otra expedición de
españoles comandada por Don Alonso de Ojeda. Le acompañan, entre otros. Juan de
la Cosa, cosmógrafo muy distinguido en la época, y Américo Vespuccio, cuyo
oficio de geógrafo le dio la oportunidad de explotar a su favor estos
descubrimientos, al punto de llamar entonces al nuevo continente recién
descubierto Tierras de Américo o América, tal como se conoce oficialmente hoy.
Esta expedición inicia su recorrido de Este a Oeste por nuestras costas
empezando en el Mar de las Perlas, entre la Península de Paria y la Isla de
Margarita, Ojeda va visitando todas las ensenadas y tomando nota de los otros
accidentes geográficos que van apareciendo en su recorrido.
Después de atravesar el Golfo Triste los expedicionarios llegan a una hermosa
bahía que les llama poderosamente la atención por la seguridad que ofrecen sus
tranquilas aguas, protegida además por islotes de arena. Al acercarse a tomar
costa los sorprende un ataque con flechas y dardos por parte de los aborígenes
que los rechazan. Este hecho marcará el primer encuentro armado entre europeos
y nativos que registra nuestra historia en la temprana edad del Descubrimiento.
Ojeda y su gente salen todos maltrechos, con un hombre menos y muchísimos
heridos por las armas de los indios. Se mantendrán en las cercanías hasta
reponerse de los daños recibidos. Para recordar el sitio y el hecho. Ojeda
bautizará el lugar con el nombre de Puerto Flechado.
Mas tarde, Ojeda, en su segunda expedición de 1502, tomará a Puerto Flechado
como referencia en instrucción que le da a su sobrino Pedro Ojeda, también
navegante, en el rescate de una carabela extraviada a lo largo de la costa
recién descubierta. De estos acontecimientos de Puerto Flechado darán noticias
los primeros cronistas de las Indias, entre ellos Martín Fernández de
Navarrete, quién además describe el sitio con “casas y castillos” y lo
identifica con nuestro Chichiriviche. En este caso. Posiblemente nuestros
visitantes tomaron las formaciones rocosas del cerro de Chichiriviche,
verticales a causa de la erosión y vistas a distancia por el flanco acantilado
del norte de dicho Cerro, por estas imágenes fantásticas, y así relataron esta
especie novedosa.
Estas exageraciones de mezclar fabulas con realidades fueron comunes entre los
que escribieron los primeros relatos de las Indias Occidentales. Así
conseguiremos referencias de tribus de gigantes, de enanos, o de gentes muy
orejudas que dicen haber visto en las tierras del nuevo continente.
Martín Fernández de Enciso, Abogado en la Española para la época, conquistador
y cronista, compañero y asesor de Ojeda, nos sitúa justamente en el lugar donde
se localizaba Puerto Flechado. Dice Enciso su Summa Geografica, que “del cabo
del Golfo de Alfojar al Cabo que esta sobre Puerto Flechado, que se llama
Tucuraca, hay 80 leguas. Esta Tucuraca en 9 grado y medio, en medio queda el
cabo Isleos y antes dél están Puerto Solo y Puerto Caña Fistola, y después dél
esta Puerto Flechado que tiene muchos Isleos ante si”. (Chichiriviche se sitúa
en 10º 56 de latitud norte).
Tres décadas más tarde, la Corona Española en manos de Carlos V, le otorgará a
la compañía alemana Welser, mediante capitulación, la Gobernación de la
Provincia de Venezuela, que comprendía todo el territorio a lo largo de la
costa descubierta por Ojeda y cuyo nombre, Venezuela, ya había sido dado,
también por Ojeda, a las rancherías de los nativos encontradas a la entrada del
Lago de Maracaibo, cuyas viviendas construidas dentro del agua sobre estacas le
hizo recordar a la tripulación que lo acompañaban la ciudad italiana de
Venecia, queriendo decir así Pequeña Venecia. Este nombre de Venezuela lo
ostentamos desde entonces y lo conservamos como propio de nuestro País.
En esa ocasión, los Welser vinieron, por supuesto acompañados de gente española
para formar gobierno. Entre estos nombres estuvo un capitán de nombre Martín de
Arteaga. Vizcaíno, quién tomo parte activa en la vida política durante los
primeros 50 años de la ciudad de Coro. Fue uno de los primeros pobladores que
acompañaron al Gobernador Ambrosio Alfinger en 1520.
Don Martín de Arteaga forma parte del primer Cabildo instalado en la ciudad en
1529 con el cargo de Regidor, luego acompaña a Felipe de Hutten en 1541 en su
expedición en busca del Dorado. Continúa en Coro formando parte del Cabildo de
la Ciudad y/o ejerciendo responsabilidades con los distintos gobernadores que
se suceden y, en 1576, cuando la capital de la Provincia se traslada a Caracas.
Martín de Arteaga es Teniente y Justicia mayor en la ciudad de Coro.
El Obispo Jerónimo Ballesteros, en carta al Rey Felipe II, fechada el 20 de
Octubre de 1550, recomendaba para Alcalde de “Borburata, que se dice Nuestra
Señora de la Concesión, a Martín de Arteaga, por que este a hecho mucho bien y
buenos tratamientos a los Indios comarcanos a Borburata y tiénenle mucho amor”.
A Don Martín de Arteaga. Por sus servicios a la Corona se le dará en los
primeros repartos de tierra de la Provincia recién fundada., las sabanas
situadas a ambas márgenes del Río Tocuyo, cerca de su desembocadura y en el año
de 1594, a su hijo el Teniente Juan de Arteaga, se le confirmará la posesión de
estas tierras, donde a la fecha tiene, “un haziento de atto de bacas Y Yeguas,
que de esta Banda de Parabachoa y río del Tocuyo, que se entiende al presente
tiene poblado el dicho Juan de Arteaga un atto, Casas Y Corrales… Y así mesmo
el Sitio de otro hatto de bacas e Yeguas mulas y cavallos de la otra banda del
río del Tocuyo y del estero que llaman de San Juan Y el dicho ganado Come en
las sabanas que allí ay que se entiende todas las Savanas que ay desde dicho
estero asta la boca del río del tocuyo Y Sabanas que corren desde dicho estero
Y boca del río del tocuyo asta el puerto que llaman de chichiriviche que es
donde el dicho Gobernador (Diego Osorio) Se desembarcó Y las que ay desde la
otra banda del camino de la Salina y camino que se lleva desde el dicho Su atto
asta la entrada de la montaña de Umicasanare (Sanare) y más las Savanas que
están de esta banda del estero que llaman de Don Pedro donde al presente tienen
Sus yeguas de garañon que es el asiento que llaman el atto Viejo equiruba con
todas las sabana que ay en aquella comarca…”
Esta posesión de tierras le es confirmada al Teniente de Contador y Alcade
Ordinario de la ciudad de Coro, Don Juan de Arteaga, por el Gobernador y
Capitán General de la Provincia de Venezuela. Don Diego Osorio, quien
obedeciendo las Cédulas Reales, una fechada en El Pardo el primero de Octubre
de 1591 y la otra fechada en San Lorenzo el 2 de Octubre de 1593, así lo
expresa en documento fechado en Coro el 27 de Agosto de 1594.
Este documento en cuestión, cuyo fotostato tengo en mi poder gracias a la
atención que me hiciera mi buen amigo Eduardo Ginés, excelente geneologista e
investigador, está fechado el 21 de Julio de 1594, donde dice Juan de Arteaga
que estas tierras las poseyó su padre y las compartió con el “ â mas de
Sinquenta años “.
Don Juan de Arteaga, en su Hato situado entre el estero y el Rió Tocuyo, que es
el asiento central de su posesión, tiene allí sus instalaciones para los
quehaceres de sus crianzas y brinda además otras atenciones a terceras personas
“ya que los pasaxeros que por allí pasan se les hace buen ospedaje Y se les da
buen abiamiento para sus viajes”. Este sitio, de paso obligado de las personas
que viajan de Oriente a Occidente y viceversa, más la gente que trabaja río
adentro en los valles y montañas cortando maderas o atendiendo sus sembradíos,
que sube y baja por el rió, fue lugar de encuentro para el intercambio
comercial y propicio para que otras personas se establecieran allí o en sus
cercanías dando origen al pueblo que en principio se llamó Río Tocuyo o Río de
Tocuyo de Barlovento, nombrado así tal vez para diferenciarlo de la ciudad de
El Tocuyo, fundada ya río arriba en 1545 por Juan de Carvajal.
Mas tarde, en el año de 1608 vemos en las actas de los Cabildos Eclesiásticos
de la Catedral de Coro. En fecha 11 de Enero y 31 de Diciembre,
respectivamente, donde se trata de unas maderas para la construcción de la
Catedral que suministraría el mismo Juan de Arteaga a pedimento del Doctor
Gaspar de Ribera Matajudios, Maestro de Arquitectura y Carpintería de dicha
obra.
En el año de 1620. en actas de estos Cabildos Eclesiásticos, nos encontramos
con el señor Francisco de Arteaga (hijo de Juan de Arteaga) está suministrando
las maderas que habían sido contratadas a su padre desde Río Tocuyo, y allí hay
un dato muy interesante de que el “el padre Juan Sánchez, cura del aquel
pueblo”, se encargaría de su traída a Coro.
Como vemos, ya existe un Pueblo llamado Río Tocuyo y con Cura propio además, y
aparece en escena Francisco de Arteaga, hijo de Juan de Arteaga y nieto de
Martín de Arteaga , uno de los primeros pobladores de la ciudad de Coro.
Los Arteaga ya para estas últimas fechas mantenían su dominio a medias en las
tierras que le fueron concedidas en propiedad: tienen allí dentro de lo suyo un
pueblo con autoridades oficiales, civiles y eclesiásticas. Hay mucha gente
trabajando en las montañas de las riberas del Río Tocuyo y ellos tienen que
compartir espacio con los demás. Además existen otros propietarios de haciendas
que explotan cacao, caña de azúcar, ganados y todo lo que allí se puede dar. Al
frente, hacia la mar tienen un excelente puerto, Chichiriviche, que le propicia
sacar a otros mercados los productos de la zona y al fin terminan por ser unos
hacendados más entre los otros.
Habrá luego otro Francisco de Arteaga, un poco antes de 1710, por cuya muerte
heredará su madre Estefanía Morales, otras tierras en el Valle de Cariagua (San
Luis de la Sierra). Finalmente este Francisco de Arteaga, biznieto de Martín de
Arteaga, será el último de esta dinastía.
En las relaciones Geográficas de 1788 se dice del “Pueblo que llaman del Río
Tocuyo fundado inmediato a su ribera distante del mar 2 leguas y de esta ciudad
(Coro) 5 y ½ hornadas de carga, en dicho pueblo hay una Parroquia, y cura
propio cuya vecindad se compone de algunos Indios, Españoles, pardos y negros a
cuyo curato esta agregado el Pueblo de los Indios Mapubares”….
En 1773, cuando Don Mariano Martín Obispo de Caracas y Venezuela del Consejo de
su Majestad, hace su visita pastoral a este pueblo, a 4 de Abril, se le nombra
San Miguel del Tocuyo.
El informe de la visita de Don Mariano dice: “según se colige, fue Doctrina o
pueblo de Indios. Ahora hay pocos y los más vezinos son sambos, negros,
mestisos y blancos… y como no se ha encontrado testimonio que manifieste que
este pueblo fue de indios algunos presumen que siempre ha sido pueblo de
españoles que se establecieron acá por motivo de comodidad del comercio de
mulas y tráfico de una gran parte de esta provincia y camino de Caracas a Coro
y proporción para el comercio, pues de la mar no dista más de una legua corta….
este pueblo en lo espiritual pertenece a la Vicaría de Coro y en lo temporal a
aquella Ciudad y sus Alcaldes”.
Cuando se refiere a la Iglesia dice que es “de bahareque sencillo casi del todo
arruinada”. Y existe una “imagen de San Miguel, obra de talla”, que
posiblemente fue traída por los Padres Capuchinos en 1712, cuando estos
fundaron el pueblo de la Misión La Divina Pastora de Mapubares. Esta imagen de
San Miguel y la Divina Pastora se conservan en la actual iglesia del Tocuyo, y
ambas veneradas como compatronos de la población.
De esta visita pastoral del Obispo se dice que existían en el pueblo mil
seiscientos cincuenta y tres almas de las cuales confirmaron mil doscientas
setenta y ocho. También se hace una observación de que en las afueras del
pueblo (se supone que en haciendas y estancias) vivían unas cuarenta familias
que sumaban noventa y ocho personas.
Tengo en mi poder fotocopia del original de una matricula o padrón que levantó
el Padre Blas Antonio Azuaje, cuando fue Cura propio del pueblo de San Miguel
del Río Tocuyo en el año de 1761, concretamente esta fechado el 2 Julio.
Dice el Padre Azuaje haber visitado 114 hogares donde vivía la feligresía del
pueblo, “en la que consta haver seiscientas Y sesenta y seis almas en toda esta
feligresía sin haverse dejado ninguna por matricular y así mismo haver recogido
451 cédulas de comunión y de confirmación 49 = quedando los restantes &
Párvulos que son 176”.
Es de notar que esta matricula los apellidos como Sambrano, Arias, Lugo,
Arteaga, Ortega, Colina, Sánchez, Torres, a menudo se encontraban repetidos
entre las familias existentes, hoy después de casi dos siglos y medio
encontramos este mismo fenómeno dentro de la población actual.
El Padre Azuaje deja constancia de que algunas familias tienen entre sus
miembros uno que otro esclavo a su servicio, pero hay casos como la familia del
Capitán Nicolas de Quevedo, casado con Cecilia Arias y con siete hijos que
posee veinticinco esclavos.
En la hacienda Agua Viva, de Don José Antonio Zarraga, hay varias familias de
esclavos casados entre sí y con hijos cuya suma llega a 48 personas, y Don
Nicolas Colina, en Sanare tiene diecinueve esclavos.
A este respecto dejo acá una frase del doctor Guillermo Morón: “El esclavo fue
la primera y más perfecta máquina usada por el hombre, como que era el hombre
mismo”.
Bien sabemos, que el régimen de esclavitud en Venezuela estuvo vigente hasta
1854, cuando fue abolido por decreto del entonces Presidente de la República
José Gregorio Monagas.
El pueblo de San Miguel del Tocuyo o Tocuyo de la Costa (su nombre actual),
fue, sin duda, el de mayor importancia en la costa oriental del hoy Estado
Falcón para principios del siglo XVIII. En todos sus alrededores se daba alguna
actividad importante que hacer, bien fuera agrícola, de cría, de explotación de
maderas ó comercial.
La ciudad de Coro así como las Islas de Curazao y Bonaire, se beneficiaron
bastantes con los productos de esta zona. Vemos como en principio se comerció
con maderas, bestias, ganados y frutos. La vasta producción de las montañas y
valles del Río del Tocuyo y las sabanas del Puerto de Chichiriviche, sumada a
la facilidad de comunicación marítima inmediata a través de este puerto
favoreció estas actividades, ya que Coro y sus alrededores, dada la aridez de
sus terrenos, tenía poco que ofrecer.
Este movimiento en toda la comarca, de producción e intercambios de mercancías
motivó a que se establecieran en los contornos del pueblo de San Miguel del
Tocuyo, en sitios convenientes, otros pueblos: Boca del Tocuyo que nace de la
necesidad de un lugar para el acopio de maderas y productos agrícolas que se
sacan de las montañas por el cauce del río para ponerlos en la costa y
facilitar su embarque inmediato a otros puertos; Chichiriviche es el puerto
ideal que reúne todas las condiciones de maniobrabilidad al abrigo de los
vientos y con buen fondo para permitir la entrada a sus playas de embarcaciones
de gran envergadura. A través de él se hizo el más importante intercambio de mercancía
de esta zona.
Humboldt, calificó el Puerto Chichiriviche como “muy espacioso”, y Codazzi, con
gran optimismo expresa en su Geografía de Venezuela editada en 1842, “será
entonces cuando el hermoso puerto de Chichiriviche se poblará, con la
concurrencia de buques que allí se dirijirán a cargar los frutos de unas
tierras vírgenes extensas”, refiriéndose a las feraces tierras de los valles y
montañas del Río Tocuyo.
Acá, en Chichiriviche, la afluencia de gentes, especialmente del oriente
venezolano, fue muy importante. Al principio se ocuparon de la explotación
pesquera combinada con la extracción del producto de las salinas de Cayo Sal.
Estas gentes se sumaron a las que vinieron ocupando la franja de la playa más
acá de la desembocadura del Río Tocuyo, que huyéndole a las crecidas frecuentes
de este río se habían establecido en estos lugares considerados como más
seguros.
Para mediados del siglo antepasado estos dos pueblos ya gozaban de cierta
importancia y ostentaban sus autoridades locales, dependiendo del Gobierno
Nacional o Regional según el caso.
A principios del presente siglo llegó a estos nuestros pueblos una oleada de
gentes labradoras del interior del Estado, especialmente de la Península de
Paraguaná y de la costa coriana. Venían huyéndole a la hambruna que azotó al
país por la sequía del año doce. Aquí hallaron hogar para sus familias y
tierras para sus labranzas y así, incorporadas al medio, en cierta forma
ayudaron a implantar de manera definitiva el cultivo del coco (coco nucifera)
que resultó un gran acierto ya que la gran parte de la economía actual nuestra
se debe a esta planta.
…..
El 8 de Mayo de 1986, la Asamblea Legislativa del Estado Falcón, creó el
“Municipio Autónomo Monseñor Iturriza”, con cuyo nombre se honra al Obispo
Emerito de Coro Francisco José Iturriza, con más de cuatro décadas al servicio
del Estado Falcón. Este nuevo Municipio Tiene como capital a Chichiriviche, y
sus parroquias son los pueblos aledaños de Tocuyo de la Costa y Boca de Tocuyo
y cuenta con 907 kilómetros cuadrados de superficie, dentro de la cual se
localiza el refugio Silvestre de Fauna Cuare y el Parque Nacional Morrocoy.
Chichiriviche, Octubre del 2005
Ramón Rivero Montañez
Cronista Municipal
FUENTES
Altolaguirre y Duvale, Don Ángel. Relaciones Goagraficas de la
Gobernación de Venezuela. 1767 – 68.
Codazzi, Agustín. Geografía de Venezuela, Editada en 1842.
Federman, Nicolas de. Narración del primer viaje de Federman a Venezuela.
Traducción del Doctor Pedro M. Arcaya.
Fernández Encizo Martín. Summa Geograficas.
Fernández de Navarrete, Martín. Noticias Históricas de los Descubrimientos.
Gabaldón Márquez, Doctor Joaquín. Muestrarios de Historiadores Coloniales de
Venezuela.
Gasparini, Arq. Graziano. Arquitectura Colonial de Coro.
Hill – Peña, Doctor Anibal. Geografía Económica del Estado Falcón.
Marrero, Marisol. Chichiriviche, ¿Primer Pueblo Fundado en Tierra Firme?.
Martí, Obispo Mariano. Documentos Relativos a su Visita Pastoral de la Diócesis
de Caracas. 1771 – 84.
Morón, Doctor Guillermo. Historia de Venezuela.
Oviedo y Baños, José. Historia de la Conquista y población de a Provincia de
Venezuela.
Fotocopia del Titulo de Propiedad de las Sabanas de Chichiriviche dado a Juan
de Arteaga en el año de 1594 por Don Diego Osorio. (En mi poder).
Fotocopia del Padrón o Matricula del Pueblo de San Miguel del río Tocuyo en el
año 1761 hecho por el Padre Blas Antonio Azuaje. (En mi poder).